Frío inhóspito recorre mis sonrojeadas mejillas,
Cual terremoto mi pulso acusa,
Desventurada alma que en sombra vaga
Dirigiéndose a la más profunda nada.
¿Qué hacer, pensar, sentir en este infame y banal terruño?
¿De qué placeres vivir, si estos no son más que ilusiones,
Engaños de un cruel y malogrado sueño que llamamos vivir?
Fuego, el fuego rodeará mi alma, y quemará todo lo que haya alrededor
Será entonces, cuando puro de mis pecados esté, me introduzca en él
Con lo único que me queda y viviré eternamente como ceniza encendida
Como llama en tu pecho.
No hay comentarios:
Publicar un comentario